El agua del Polígono

«¡Qué mala suerte -piensan los vecinos del Polígono-, porque justo cuando comenzaban a renovarse las tuberías que tantos problemas han dado durante décadas, va y llega la crisis, y se paralizan los proyectos». Eso sí, ellos siguen pagando religiosamente su factura del agua. Tras el cambio de la concesión del servicio, Tagus comenzó a renovar las tuberías de Boladiez, que se rompían asiduamente, o las de Tiétar y parte de Alberche. Pero ha llegado la crisis, la concesionaria no gana tanto dinero como esperaba, y ha dejado de hacer la inversión anual de 3,1 millones de euros que tenía comprometida. El resultado son cuatro roturas en seis días, de nuevo en la calle Alberche, y de nuevo cortes de agua de horas y horas, como los de toda la vida, vaya.
Y se preguntan los vecinos cómo es que cuando las empresas tienen beneficios se quedan con el dinero, y cuando tienen menos, no cumplen con lo firmado. ¿Y qué clase de convenio permite eso? Quizás sea hora de empezar a pensar a lo islandés, y pedir responsabilidades a los malos gestores públicos y empresariales, no sólo suplir sus fallos con subidas de impuestos.

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