Estábamos desayunando en una cafetería de Granada en la calle Elvira, cuando entraron dos guiris buscando el servicio. Sin preguntarles si iban a consumir, el camarero les indicó amablemente. ¡Qué diferencia con Toledo! Aquí parece que la rancia Federación de Hostelería da instrucciones a los camareros para que sean desagradables. Luego está también el tema de las tapas... Claro, y la diferencia de ambiente y de gente tomando algo en la calle es bestial. Siempre que voy a Granada, intento pasarme por cinco sitios que para mí tienen algo especial. El zoco, junto a la Catedral es un torbellino de colorido. Para empezar, un consejo, acude siempre con las manos en los bolsillos, y cuando lleguen las gitanas con la ramita, diles que ya te ha leído la mano su hermana. Luego, aún sin saber regatear, sacas buenos precios a lo que quieras comprar. Pero bas ta con decir que no quieres algo un par de veces para que los vendedores, jugando como que estás regateando, te rebajen lo que quieres alg...