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Mostrando entradas de enero, 2009

Miller

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Últimamente los viernes, despues de la amarga San Miguel, que riega con abundarncia una cena de oreja, patatas y venao, me gusta tomar algo más sabroso. Tampoco quiero beber, por aquello del coche, por lo que descarto el Matu y el Vodka Negro. Así que la elegida es la cerveza Miller. La Miller es una cerveza americana, cuyo sabor me rememora otros tiempos. Es una lage americana, de 4,7º. Su sabor es mucho más fuerte y a la vez delicado que el de la Bud. En cierta forma, me recuerda aquellas noches de billar, videos heavies y Coors en la mano.

No me estreses, número 023

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El 23 es el último programa de No me Estreses que hemos hecho hasta el momento. De momento, estamos recobrando fuerzas... Bueno, fue el programa de Navidades, y fue bastante divertido. Contamos con la ayuda de Juan Antonio y Miguel, de Ruta 69. En las curiosidades musicales, dedicadas a Eña, como siempre que hablamos de los Beatles, pusimos versiones de Little help front my friends. Pero bueno, luego la música no fue tan mala. Y eso, hablamos de Navidades, de neveras y de Jimy Steards. Vamos, muy metidos en eso de la Navidad. Lo divertido fue el concurso que hicimos sobre conocimientos de nuestra transición política. http://www.archive.org/details/23NoMeEstreses

Ultimátum a la Tierra (1951)

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No he visto todavía en el cine la nueva versión de la película ‘Ultimátum a la Tierra’. Pero el otro día cené con el clásico en la tele, y he de decir que me encantó. Hay una cosa que me llamó la atención en la película: el contraste entre la aparente ‘normalidad’ de extraterrestre, Klaatu, y la maldad de esos humanos que viven en Whasintong, que sin duda se merecen morir en su gran mayoría. El argumento es algo simplón. En realidad, se parece mucho a Mars Attacks. Primero suena una música histriónica que te acojona, y después conocemos la noticia: “han llegado”. Pero al bajar de su platillo, Klaatu no viene a destruirnos, sólo a avisarnos de que lo hará, si no cesamos de utilizar la energía nuclear con fines bélicos. La película, de 1951, no sigue los patrones clásicos del cine de ficción de la época. Vale que nuestro visitante rinde homenaje a Lincoll, o a los muertos americanos en guerra. Pero no es una película en la que se note el miedo a una invasión (soviética o extraterrestre)...